Noche de Ronda

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EL METRO DE CARACAS, según me dicen, está como el país: vuelto un desastre. Se acabó el concepto de tacita de plata, de segunda diadema de la corona, de su impoluto servicio, de su confort para todo el mundo…..EL CAOS ACTUAL es de tal dimensión, que ni se cobra por montarse en los trenes, originándose como es de calcular, el caos de quienes empujan, abusan y gritan para estar bien ubicados o no padecer durante su trayecto….SE HA LLEGADO al colmo que nadie paga el servicio porque se agotaron los billetes impresos, porque no funcionan las cajas de ventas y porque la empresa no tiene los recursos para adquirirlos en las imprentas…..INTENTAR en las actuales circunstancias movilizarse a través del tren, no solo es una osadía sino un riesgo a ser maltratado, robado, insultado, por más que el Metro de Caracas se utilice de forma gratis, y que se haya acabado lo que se conocía como “la cultura Metro” cuando el caraqueño a la hora de internarse en el túnel cambiaba de inmediato su conducta, se convertía en todo un caballero, en aceptar las reglas establecidas y en cumplir rigurosamente con una disciplina que no cumplía cuando estaba en la superficie….TODIO AQUELLO se acabó. El esfuerzo de años, desde las postrimerías de la primera administración de Carlos Andrés Pérez hasta su inauguración por Luis Herrera Campíns y que costaron millones de dólares de inversión, se ha venido no digamos al suelo, sino al subsuelo de la irresponsabilidad, pues este medio de locomoción no es ni la sombra de lo que fue en sus inicios, y si “cumple” alguna función, es la de arrear con grupos de gentes apretujadas que no tienen otra alternativa que la de sufrir cada vez que tienen por necesidad tomar alguna de sus unidades para llegar a la fábrica, la oficina, al colegio o universidad…..EL METRO DE CARACAS es todo un dolor de cabeza pues lejos de agilizar el transporte se ha convertido en un diabólico medio pleno de peligros para la seguridad personal que multiplica las angustias existentes en pleno viaje para el cumplimiento de cualquier deber…. A ESTO HEMOS llegado en muy corto plazo. La destrucción del servicio pareciera que obedece a una planificación infernal para sojuzgar al hombre de a pie que empieza el día envuelto en la desesperación que lo va multiplicando a medida que avanza el consumo de las horas, hasta que solo piensa de qué manera se acabará tanta desesperanza por un porvenir que de gris se está convirtiendo en un insondable negro de entierro de cualquiera de sus aspiraciones de desarrollo, de bienestar, de mejoría de calidad de vida que solo existirá cuando se organicen métodos de cambios que nos devuelvan la tranquilidad de antes. Nos lo merecemos. ¿No les parece?

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Y ESTO, es todo por hoy.

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MENTIRAS  Universales:

“La conducta en el Metro es impecable”.

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DIOS, los bendiga, ¿Saben?

VICTOR MATOS

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