Día Internacional de La Beneficencia

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Durante el siglo XV a medida que avanzaba el incipiente desarrollo del comercio, las sociedades pudientes, el crecimiento de las ciudades y se consolidaban los poderes centralizados de los Estados, se da comienzo a las primeras manifestaciones de asistencia social a través de la beneficencia pública. Aunado a los tradicionales métodos de actuación comunitaria, caritativa y solidaria, los poderes públicos y algunos sectores de la sociedad organizados empezaron a practicar la ayuda a los más necesitados. Así nace el socorro público, proveniente por un lado del ideal solidario del nuevo humanismo cristiano y por el otro el control social y el combate a la pobreza en las sociedades pudientes.

Algunos registros históricos reseñan que en el ámbito municipal se dieron los primeros pasos correctores de la pobreza. Luego en Inglaterra mediante el denominado Derecho de pobres alcanzó un adelanto normativo. Sin embargo, en la revolución moral e ideológica de la Ilustración de la Revolución Francesa de 1789, se creó un estado policial contra la pobreza y la mendicidad, contrarias al desarrollo productivo, anarquía urbana y en determinadas ocasiones fomento de discordias y delincuencia en la sociedad de mentalidad burguesa…

Con los años esos movimientos socorristas de los más necesitados fueron superados por organizaciones ideológicas y no gubernamentales, donde planteaban luchar por un orden social justo y solidario. Así surgieron muchas instituciones asistenciales y caritativas a través del Estado Social y la elaboración de legislación de regulación socio-laboral, así como medidas y mecanismos para mejorar las condiciones de vida de los desprotegidos.

En reconocimiento y tributo del papel de la caridad para mitigar el sufrimiento humano, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la resolución A/RES/67/105 declaró el 5 de septiembre como Día Internacional de la Beneficencia. La fecha escogida es para conmemorar el aniversario del fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta, otrora misionera prominente y caritativa por excelencia, quien nació en 1910 en la antigua Yugoslavia, con el nombre Agnes Gonxha Bojaxhu. En su palmarés se destacó que en 1928 fue a la India, donde se dedicó a prestarle ayuda a los indigentes. En 1948 se nacionalizó como ciudadana india y en 1950 fundó la orden de las Misioneras de la Caridad en Calcuta. Su labor fue encomiable y alcanzó notoriedad por su dedicación entre los más pobres y los moribundos. En el período de 45 años ejerció la caridad entre pobres, enfermos, huérfanos y moribundos. Mientras tanto, las Misioneras de la Caridad se expandían primero en la India y después a muchos países. Entre sus hazañas caritativas están la creación de hospicios y albergues para los pobres y desamparados. Su esfuerzo tuvo el reconocimiento y la alabanza del mundo. Entre sus premios y distinciones múltiples, obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1979, por considerar que.. “la pobreza y la angustia constituyen una amenaza a la paz”.

Tanto la beneficencia, como el voluntariado y la filantropía forman una auténtica vinculación social y permiten la formación de sociedades inclusivas y resistentes para menguar los rigores y efectos de las crisis humanitarias, fortalecer y complementar los servicios públicos de atención asistencial, la educación, la vivienda y la protección a la infancia. En concordancia a esas bondades las Naciones Unidas estableció el Día Internacional de la Beneficencia. Al recordar tan importante efeméride humanitaria pidámosle al Todopoderoso ilumine a los gobernantes y gobernados para dedicar esfuerzos y recursos en pro de mejorar las necesidades de las millones de personas en condiciones deplorables.

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