Ante los elevados precios de los “estrenos” salvar el calzado viejo ha sido la solución

1990
Todo zapato es susceptible de hacerle su arreglo, con tal y ser recuperado y salvarse el cliente de adquirir uno nuevo. (Foto/ Gustavo Delgado)

Para un venezolano que dependa de un mínimo o incluso de un sueldo multiplicado un poco, adquirir calzado nuevo es un lujo, apto para un dueño de un negocio particular con cierta prosperidad, para quien pueda hacerse de alguna remesa u ostente algún muy alto cargo oficial.

Por lo que día a día la mejor opción es remontar el calzado viejito, sin importar su condición pues los zapateros hacen milagros que no sospechamos.

Incluso los colegiales, que antes año a año, o cuan mucho cada dos años, se cambiaban ahora son sometidos a terapia intensiva, pues los padres no se resignan a tirarlos a la basura.

Por eso las profesiones liberales de zapatero y pulidor siguen estando más vigentes que nunca. Ellos son los encargados de darle nueva vida, a aquellas prendas que en tiempos de paros de transporte se han convertido en grandes aliadas en la protección de nuestros cuerpos… y con el aumento del kilometraje de las caminatas, viene el acelerado deterioro del calzado.

Sin embargo, la intención de economizar revitalizando al calzado viejo, cada día se encarece, y no por mala voluntad de los encargados de tan noble oficio, quienes han visto su clienta aumentar, y no quieren “cobrar tan duro”, sino por el costo de la materia prima.

Suelas caras

La tradicional profesión de pulidor de zapatos aún sobrevive en nuestras plazas. (Foto/ Gustavo Delgado)

Una suela de calidad media ya está por el orden de los 15 millones, un envase pequeño de pegamento –que máximo dura dos días de labores- cuesta ocho millones, y el rollito de hilo de 40 metros.

La suela a principios de este año se conseguía por un millón, mientras que la goma estaba en cinco mil la botella. Por lo tanto depende del daño un arreglo total puede arrancar de los 500 mil, en la postura de un tacón, hasta los tres  millones o más –sin incluir la suela de requerirla-, si el trabajo es de mayor envergadura, mismo que en máximo dos días se saca. Si el cliente desea una plantilla en un comercio se adquieren por 3 millones de bolívares. Pero si se tiene en cuenta que el precio de un par de zapatos no baja de los ochenta millones de bolívares, vale la pena hacerse un sacrificio por un arreglo.

Los pulidores también tratan de ajustarse a una economía desbocada, y les toca más difícil porque su trabajo al ser inmediato no puedes ser cancelado ni por transferencia ni por punto. Aún cobran 70 mil bolívares por pulir zapatos, y se sorprenden que los clientes se quejen por ello, teniendo en cuenta el alto costo de la vida; también ellos pueden remozar el calzado pintándolo; pero esto puede costar alrededor de 4 millones y la tendencia es al alza pues el pote de pintura y el betún se encarecen a diario.

Últimamente no hay semana que no pase sin afectar la materia prima. La suela que ayer valía 11 millones hoy vale 15 y la próxima semana quién sabe…

Freddy Omar Duran