miércoles 23 septiembre, 2020
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Bocaditos de Amor: «Con Carlos Gidi activamos momentos de alegría»

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Foto1: Dos años cumplió Bocaditos de Amor. (Foto: Cortesía)
Foto2: Carlos Gidi, desde México envía la ayuda. (Foto: Cortesía

Dos años cumplió Bocaditos de Amor, un voluntariado que realiza jornadas de esperanza y amor a enfermos, niños y ancianos. «Cuando la crisis económica interrumpió la labor apareció un superhéroe que de la nada los reanimó a continuar esa bella labor»


Por Bleima Márquez / @bleimamr

Dos años llevando esperanza y alegría cumplió Bocaditos de Amor, un grupo de personas que desinteresadamente decidió solidarizarse con los más débiles, llevándo una pequeña esperanza y amor al prójimo.

Según Arlyn Sierra, fundadora de este voluntariado, la iniciativa nació hace dos años cuando, conversando con sus compañeros de trabajo sobre la difícil crisis económica, las extremas carencias en el Hospital Central de San Cristóbal, y otros centros de asistencia, decidieron comenzar con sus propios recursos a dar un ‘bocadito de amor’ y un mensaje de optimismo.

Bocaditos de amor. (Foto/cortesía)

Yeniret Osorio, una joven que también se sumó a la iniciativa afirmó que llevar un aliento a los más necesitados es una manera de agradecer a Dios todas las bendiciones que reciben.

Cuatro meses parados

Arlyn Sierra, contó que durante ocho meses lograron llevar un bocadito de amor a enfermos, familiares y personal de salud del Hospital Central, pero cada día se hacía más difícil mantener activa las jornadas. «En marzo del 2019 paramos las entregas porque los recursos no nos alcanzaban, pero siempre con el optimismo de lograr reaunudar las visitas», aseveró.

De México llegó la ayuda

Cuando menos lo esperában y por casualidad de la vida, llegó la ayuda para continuar la labor de brindar un instante de alegría a niños, abuelos y enfermos, quienes en medio de sus dramas regalan una sonrisa de agradecimiento.

Sierra relató que en julio de 2019, por designios de Dios, apareció de la nada un superhéroe que se puso en contacto con Bocaditos de Amor. Se trata de Carlos Gidi, un exitoso empresario mexicano de gran corazón, quien al enterarse del trabajo voluntario que realizaban decidió brindar su brazo amigo y desde ese momento comenzó a enviar con regularidad un aporte que permitió a Bocaditos de Amor reactivar las jornadas.

Quién es Carlos Gidi

Diario La Nación tuvo la oportunidad de conversar con Carlos Gidi, quien desde México decidió apoyar a los tachirense con énfasis en niños y abuelos.

Al preguntarle quién es, respondió: «Un homo sapiens insignificante e importante como los demás».

– Tengo una tendencia a ayudar que viene de mis padres. Mi madre fue activista -quería cambiar el mundo- y mi padre era más de contribuir.

Gidi, dijo ser antagónico, hizo énfasis en que hay gente a quien le cuesta dar pequeñas cosas, incluso tienen más.

«A veces pienso y me preocupa que me asocien al neomarxismo y soy opuesto al colectivismo y mística socialista. Ensayos que terminaron mal».

— ¿Qué le motivó apoyar a los tachirense?

– Coincidencia, pudo ser Ecuador o cualquier otro país. Este pequeño aporte no pienso retirarlo.

Este hombre ayuda en México a 25 niños con becas escolares, porque piensa que si en la casa no hay dinero para alimentarse bien, lo menos que se piensa es en aprender. Por eso, les aporta e insiste en que nunca deben aceptar la condición de inferiores.

También, patrocina a diez niños en el mundo.

En Nicaragua constituyó una panadería con sus propias manos, seleccionó desde el lugar donde funciona, hasta la adquisición de los equipos e insumos. Ese proyecto ya consolidado lo entregó a varias familias y hoy día viven de esa producción.

—¿Por qué confiar en personas que no conoce?

-Porque es más fácil que pedir garantías y quien se hace daño es quien miente, no quien confía. Quien le haría daño a su propia humanidad es la persona que no cumple.

— ¿Qué alcance cree que tiene su acción en el Táchira?

– No salvo la vida de alguien, pero Bocaditos de Amor y yo estamos sumando un momento de alegría y gratitud, y esos sentimientos mejoran la vida, y es tan importante como el alimento mismo.

Adicionamos aspectos positivos a la felicidad de un hombre mayor y de un niño.

Para finalizar, Gidi, aseguró que admira lo que hace este grupo de voluntarios venezolanos, que a pesar de la crisis de su país quiere solidarizarse con los más necesitados. «Bocaditos de amor merece todo el reconocimiento, cariño y respeto», puntualizó.

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