miércoles 5 agosto, 2020
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Durante estas noches sin luz podemos volver a mirar al cielo

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Las noches oscuras no son solo una exclusiva de la Venezuela del siglo XXI. El hombre ha vivido sumido en la oscuridad nocturna casi toda su estadía en el planeta, que data de unos 450 mil años. En las noches, resguardados en sus cavernas, o en sus chozas, el hombre dedicaba gran parte de su tiempo nocturno, a contemplar el cielo.

De allí se pudo construir el mapa astronómico. Se puso nombre a las estrella, se identificaron constelaciones, y prácticamente se  conoció la trayectoria de cada una de ellas.  Y también sirvió para que la imaginación volara, fabricando sueños, amores y esperanzas, o para rendir tributo al supremo Creador. Pero esta actitud innata, se ha desvirtuado casi ante la luz de la modernidad. Ya, son pocos los que le dedican un rato al cielo, para ver cómo se amontonan los puntitos luminosos que parecen palpitar, llenándonos de paz y activando la imaginación

Mirar al cielo y ahondarnos en él, nos ayuda a buscarle perspectiva a las cosas que nos atañen, y, de alguna manera, nos alivia el espíritu y nos permite ser más felices. El cosmólogo y astrónomo Carl Sagan dijo que una parte de nosotros sabe que venimos del Cosmos: “Anhelamos volver, porque el cosmos está también dentro de nosotros. Somos una manera para que el cosmos se conozca a sí mismo”. El físico inglés Stephen Hawking, dijo: “Recuerda siempre mirar a las estrellas y no a tus pies. Trata de darle sentido a lo que ven, y pregúntate qué es lo que hace que el Universo exista”.

A mirar al cielo

Con el catastrófico apagón del 7 de marzo, experimentado en todo el país,  como consecuencia del abandono  y negligencia en brindar el mantenimiento oportuno a las instalaciones del sistema eléctrico, las noches del venezolano se hacen muy oscuras, y propicias para añorar el país que tuvimos, a pesar de sus defectos. Se hace válida entonces, la oportunidad de volver nuestra mirada al cielo, en cada noche de oscuridad “corpoeléctrica”, para poder entenderlo y disfrutarlo.

Para este mes de abril, precisamente, el cielo ofrece espectáculos extraordinarios, que merecemos ver. Apreciarlo solo o con la familia, con los niños, será un tiempo de descarga emocional, de elevación espiritual, de placer muy al interior de nuestro propio yo.

Empezando, se aproxima el fenómeno llamado el “duelo rojo”. Se denomina así, porque dos de los objetos más brillantes y rojos que viven en el cielo, se encontrarán muy juntos. Marte, el llamado planeta rojo, se acercará a Aldebarán, una estrella naranja, que es la más brillante de la constelación de Tauro. Junto con la Luna, ambos formarán un triángulo que se podrá apreciar  en las tardes, al ocaso, desde hoy. 

La cita se hará más evidente el 11 de abril. Aunque a la distancia parezca que tienen el mismo tamaño, la verdad es que Marte tiene la tercera parte del tamaño de la Tierra, mientras que Aldebarán es una estrella gigante muchas veces más grande que el Sol.

Y adicionalmente, durante la mañana del 11 de abril no solo se podrá observar Marte, sino que, al amanecer, se verá también la conjunción  de los planetas Venus y Neptuno, que se acercarán como para hacerse un selfie con nosotros. Esa mañana podremos apreciar los tres planetas.

Para el 13 de abril, otro planeta, Saturno se encontrará con la Luna, al amanecer. Con un telescopio, se podrá ver este espectáculo. También nuestro satélite se encontrará con Júpiter, el 23 de abril justo al amanecer.

La lluvia de meteoritos Líridas

La espectacular lluvia de meteoritos Líridas alcanzará su máximo en la madrugada del 21 al 23 de abril. Estas estrellas fugaces de velocidad alta radian anualmente de la constelación de Lyra esta época del año. Si se dan las condiciones de oscuridad ideales, se pueden ver, en horas de la madrugada, entre 15 y 20 estrellas fugaces por hora durante esta lluvia anual. Sin embargo, este año el resplandor lunar puede hacer que no dificulte su visibilidad.

La Luna

Desde el 5 de abril, nos visita la Luna Nueva. En un cielo oscuro, pues la Tierra estará del mismo lado en que está el Sol, con respecto a la luna, y no se reflejará su luz.  La Luna en cuarto creciente será a partir del 12 de abril, y el cuarto menguante para el 27.

Así que volvamos a nuestros ancestros por las noches, cuando alzaban sus ojos al cielo y apreciaban la gran magnitud del universo, y podíamos sentirnos integrados a esa visión, aún siendo una infinitesimal partícula. 

Humberto Contreras

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