La soledad trastoca pasillos del Hospital Central de SC

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El piso seis del Hospital Central, área de Cirugía, está a media luz y muchas camas están vacías. (Foto/Tulia Buriticá)

El silencio y la soledad  se sienten cada día más en los pasillos del Hospital Central, panorama que está acompañado por la falta de mantenimiento en los distintos pisos y que de alguna habla de la crisis en materia de salud que vive el país.

La soledad se debe de alguna manera a la falta de personal. Ya no son tan notorias las batas blancas, que unos años  atrás se conseguían por doquier, y esto habla del déficit de médicos en el primer centro de salud del estado Táchira, al igual que el de enfermeras.

Era normal, de nueve y media a diez de la mañana, ver concentrados a un importante número de médicos internos, residentes y especialistas en el hall del piso dos, cerca de la Dirección, personal que compartía y aprovechaba para discutir casos clínicos, ínterin que se daba luego de pasar revista, pero ahora este espacio se mantiene vacío, con apenas el ir y venir del personal que allí trabaja, pacientes y familiares.

La cantidad de pacientes no es la misma, por ello son menos los familiares que se ven rondando los pasillos en busca de poder ver a su ser querido, buscando un médico, una medicina o determinado insumo.

En piso seis, área de hospitalización de cirugía general, donde está recluido el joven Rufo Chacón, quien perdió la vista el martes pasado luego de recibir unos perdigones, en una protesta donde pedían suministro de gas, los pasillos están a media luz y la mayoría de las habitaciones están casi solas, con apenas uno o dos pacientes internados.

Afuera, casi al frente está la Unidad de Cuidados Intensivos, lugar que fue remodelado por Banfoandes, en la gestión del exgobernador Ronald Blanco La Cruz, lugar que se percibe agotado por la falta de mantenimiento: el techo de su entrada está deteriorado; al lado están los quirófanos,  espacio que tenía una alta demanda de visitantes diarios, pero hoy se ve con menos movimiento y con su puerta principal abierta, hecho que permite observar un poco lo que sucede adentro.

Afuera, un grupo de personas estaba batallando para conseguir los insumos a fin de  garantizar la operación urgente de uno de sus familiares. «Ya conseguí una botella” -dijo una señora-, mientras corría a conseguir otra porque los médicos le habían pedido dos frascos de solución.

Tranquilo y esperando noticias de su hijo, un señor esperaba a un médico. «Me dijeron que se ha recuperado, pero prefiero hablar con el especialista. Aquí lo que se tiene que tener es paciencia, porque pensar en llevarlo a un centro de salud privado es imposible, es sumamente costoso. Además, los médicos del hospital siempre han sido los mejores, es cierto que no hay insumos ni medicinas, pero los médicos son muy entregados».

Mientras tanto, una señora escuchaba a una enfermera que decía «salió bien de la operación»; otra oraba pidiendo a Dios por su familiar, trasladado a UCI.

El piso cinco está más solo, incluso el área de hemodinamia, que hasta hace unos dos años era muy  frecuentada. En esta entrada, a la derecha, hay una reja de donde pende un aviso que dice “no hay reactivos” para pacientes de consulta, y al caminar unos metros más, está ubicado otro aviso que reza “área de hospitalización cerrada”.

Las puertas de los baños del pasillo tienen atravesada una barra de metal, en señal de que no están operativos, situación que tiene meses y que, de acuerdo con lo informado por el jefe de mantenimiento del primer centro de salud, se debe a que la gente se roba las llaves, las mangueras, incluso los lavamanos y pocetas, y para reponerlos es sumamente costoso, pero si no se llevan las cosas, entonces dejan insalubre el lugar.

 

«Por qué no arreglan los baños de Emergencia», exclamó una periodista que llevó a su madre al hospital por una subida de tensión arterial: “me dio pena con mamá; los baños están en muy mal estado, de no poder arreglarlos y tenerlos operativos, deberían de pensar en la opción de ofrecer unos baños portátiles; atienden muchos pacientes y la mayoría necesita ir al baño”, expresó.

Nancy Porras