Pensionados inconformes con la cantidad de efectivo que les abonan los bancos

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Imagen de referencia (Foto/Cortesía)

-“Me dieron seis mil bolívares. Tenía que desayunar, por lo que me comí una empanada y un fresco, y pagué 4 mil 500. Sólo me queda para el transporte, que de aquí a Palo Gordo, son mil bolívares. ¿Qué más podemos hacer los viejitos con esa miseria, si necesitamos comprar otras cosas?

Así nos los dijo Luis Fuentes, un pensionado que recién había comprado y gastado su cuota de la pensión, luego de recibir los seis mil en efectivo que estaba pagando su banco. No quiso foto, porque dijo que de repente lo reconocen y “son capaces de no atenderme de nuevo”.

Esa experiencia fue repetida con distintas cifras, por varios ancianos pensionados, que molestos por la irrisoria cifra que recibían, se quejaban a granel y en colectivo, a la salida de la entidad financiera correspondiente. En el paneo que hicimos por varias agencias de La Concordia, pudimos apreciar que entre tres mil y diez mil bolívares fue la cuota que las entidades les abonaron.

El Banco Bicentenario, que pagó 23 mil bolívares, fue el que más abonó, aparentemente como una norma nacional, puesto que en varias ciudades, a través de los medios  y redes sociales, se repitió la información.

El monto total abonado a las cuentas de los pensionados, es 40 mil bolívares, equivalente a un sueldo mínimo mensual. Pero difícilmente los bancos entregan esa cantidad de dinero a sus beneficiarios, pues el dinero queda en la cuentas de cada uno, disponible para ser utilizado a través de su tarjeta de débito.

Preguntamos a algunos sobre el deseo de recibir más dinero en efectivo. Es fácil, dijeron. En resumen: Con dinero en efectivo se consiguen muchas cosas más baratas. En especial alimentos, frutas, hortalizas, granos, etc., cuestan menos, a veces sensiblemente menos, si se pagan en efectivo.

Pero además, con las fallas permanentes de electricidad, muchas veces quieren pagar con su tarjeta una medicina u otro artículo que no se consigue fácilmente, y no pueden porque la tarjeta no pasa, o no está funcionando por cortes de luz en otras partes, o sencillamente porque el corte es en el mismo local donde quieren comprar, y pierden demasiado tiempo esperando.

Queda otra opción, que no es precisamente muy atractiva: El cajero automático. Como tarjetahabientes, los pensionados tienen acceso a los cajeros para retirar fondos de su pensión. Pero, de una vez, concuerdan en reseñar que apenas el cajero les permite retirar tres mil bolívares una sola vez al día. Eso sirve mucho menos. A veces ni siquiera para el pago del transporte, por cuanto aquí mismo en la ciudad, ida y venida sale por mil 200 bolívares. “¡Esto es como un cerco!”, manifestaron.

Lo mejor del día es que a pesar de ser el primer día de pago al beneficiario, realmente las colas estaban muy distantes de ser tan largas como habitualmente ocurren. La atención por taquilla era inusualmente rápida, a efectos de quienes estaban en la cola, lo que quizá moderó un poquito la disconformidad de los que han dado toda su vida para este país.

Pero lo cierto es que los ancianos venezolanos, quizá con mucha razón, se sienten engañados por parte de las autoridades y de los bancos, que no entregan el dinero total, que “es mío, que me pertenece y que me quiero gastar en lo que sea, sin que nadie me lo impida”, como dijo otro de los consultados.

Lo cierto es que esa es la realidad, y lamentablemente por ahora, no se vislumbran cambios en ese sistema de pagos de la pensión a los adultos mayores en este país.

Humberto Contreras