jueves 24 septiembre, 2020
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Por falta de suero antiofídico ahuyentan serpientes con chimó y rezos

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Hace tres años, Jesús Omar Guerrero se debatió entre la vida y la muerte, tras ser mordido por una serpiente mapanare, mientras trabajaba en la unidad de producción de sus padres, ubicada en Pregonero, municipio Uribante.


Raúl Márquez

Luego del ataque, y con la urgencia que el caso ameritaba, fue trasladado al hospital de la citada jurisdicción, en donde, milagrosamente, contaban con un kit de suero antiofídico. El susto que había paralizado a los Guerrero se desvaneció por un momento; sin embargo, debido a lo fuerte del veneno de la víbora, tuvieron que conseguir 10 kits más, para de este modo salvarle la vida.

Así pues, esta emergencia no solo se tradujo para esta familia de agricultores en un instante de pánico, sino en un gasto importante de dinero, y en el hecho de vivir la angustia de no conseguir fácilmente el antídoto.

Época de serpientes   

Pasado el tiempo, la zozobra de nuevo invade a la población uribantina, pues durante el inicio de la época de lluvias es habitual que las serpientes salgan de sus guaridas, lo que incrementa la posibilidad de que se susciten encuentros  entre estas especies de reptiles y los agricultores y encargados de las fincas, e incluso los niños y ancianos que habitan en estos predios.

Ante este escenario, habitantes de estos sectores hicieron un llamado a las autoridades para que los ambulatorios y hospitales sean equipados con kits de suero antiofídico, lo que, aseguraron, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Usan chimó para ahuyentarlas  

Comentaron, por otra parte, que siguiendo algunos ritos de la sabiduría popular, propia de estos ambientes rurales y de montaña, apenas los jornaleros salen de sus casas para cumplir sus labores en el campo, mascan chimó para luego impregnar sus pantalones y botas de caucho con esta sustancia, suponiendo que de este modo las serpientes no se cruzarán en su camino.

«Muchos le tienen fe a ese procedimiento. Otros realizan oraciones destinadas a éspantar´ las culebras, para evitar que, en un descuido, estas puedan atacarlos» precisó Sonia Guerrero.

Casos en la zona sur

Ahora bien, las poblaciones del sur del Táchira no escapan a estos peligrosos encuentros. De hecho, en el municipio Fernández Feo y Libertador ya se han reportado casos de mordeduras de serpientes, en ambos; el padecimiento por no contar con el suero antiofídico en los centros de salud, es el común denominador.

El 05 de junio, un vecino del sector La Picura, en el municipio Fernández Feo, fue atacado por una víbora, al parecer en momentos en que ejercía su labor de agricultor. De inmediato, fue trasladado al hospital de San Rafael de El Piñal, en donde a pesar de ser atendido, no contaban con el suero en cuestión.

En este particular, según informó el periodista Rodolfo Delgado Hernández en sus redes sociales, el medicamento fue facilitado por el alcalde del citado ayuntamiento, Haylly Chacón, y posteriormente el joven fue remitido al Hospital Central de San Cristóbal.

En este mismo orden de ideas, unas semanas atrás, se conoció de una persona que sufrió una mordedura de serpiente en adyacencias de Abejales, municipio Libertador, y que ante la ausencia del medicamento en el centro asistencial de esta población, fue trasladado, asimismo, al Hospital Central de San Cristóbal, en donde, finalmente, pudo ser atendido.

Se consigue en pesos

Según se pudo conocer, algunos comerciantes informales de estos municipios del piedemonte andino, suelen comercializar kits de suero antiofídico que adquieren en el Norte de Santander o Arauca. En este particular, trascendió que el precio de cada caja oscilaría entre los 70 y los 100 mil pesos.

 

 

 

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