• “Buscan justificaciones en supuestas guerras económicas y fantasiosos ataques cibernéticos no existentes. En todo caso, si estos existieran, podríamos decir que son los que han vaciado la mente de los dominados por el pecado del mundo hasta endurecer su cerviz”, dijo el obispo Moronta

 

  • “Santo Cristo, porque somos capaces de soñar sueños de libertad, te preguntamos: ¿Hasta cuándo vamos a soportar esta pesadilla que acogota al pueblo venezolano?”, pronunció el pastor diocesano, en una muy aplaudida plegaria

 

  • “En vez de un verdadero diálogo sin la participación del pueblo, se realizan negociaciones que huelen más bien a pactos de élites, para consolidar los propios intereses”, manifestó el prelado

POR Daniel Pabón

(La Grita).- Venezuela es la intención más repetida por los peregrinos y también fue el motivo de ofrecimiento de la misa pontifical que este 6 de agosto llenó el Santuario Diocesano de La Grita, para venerar al Santo Cristo. La 409ª fiesta del patrono del Táchira llegó aparejada con la solicitud, ahora refrendada en firmas, de que la Conferencia Episcopal lo declare pronto como el protector de Venezuela.

Decenas de sacerdotes del presbiterio de San Cristóbal concelebraron el oficio religioso central de las 10 de la mañana. Al obispo, Mario Moronta, lo flanquearon el arzobispo emérito de Mérida, Luis Alfonso Márquez, y el nuncio apostólico en el Congo y Gabón, Francisco Escalante, hijo de la Atenas del Táchira y donante del perizoma verde con motivos sacerdotales que, en este día de gala, estrenó el ícono de Jesús en la cruz.

Así lució el ícono este 6 de agosto del 2019. (Foto/Daniel Pabón)

En su homilía de la fiesta y peregrinación del Santo Cristo, en este año dedicado a la conversión personal y eclesial, el obispo Moronta habló de la “hermosa ocasión” que presenta la celebración para contemplar el “Rostro Sereno” del patrono.

“Para eso hemos venido: para contemplar el Rostro Sereno del Cristo de los Milagros. Pero, contemplarlo no puede quedarse solo en mirarlo y apreciar sus rasgos. Es necesario dar un paso importante e irrenunciable: convertirnos para nuestros amigos y hermanos en el reflejo de dicho Rostro Sereno”, invitó el también primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Al contemplar el Rostro Sereno, pronunció el pastor diocesano, ciertamente podremos descubrir el del Padre Dios y, al mismo tiempo, nos reconocemos como hijos del Padre. Pero también, Moronta planteó que en ese mismo Rostro Sereno “podemos reconocer los rostros de cada uno de nosotros, así como los de todos nuestros hermanos, los seres humanos”. Así lo ejemplificó:

“En la ‘faz lumínica’ del Santo Cristo reconocemos el rostro bonito de nuestros niños y jóvenes que irradian esperanza e ilusión por la vida; el rostro curtido del obrero y del agricultor; el rostro lleno de sabiduría de nuestros ancianos; el rostro solidario de quienes atienden a los pobres y necesitados; el rostro de nuestra gente que manifiesta una fe profunda; el rostro de nuestros sacerdotes que muestran su compromiso en la configuración a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote; el rostro de nuestros laicos, fuerza evangelizadora; el rostro sudoroso de los miles de peregrinos que acuden ante el Santo Cristo de La Grita y al santuario de la Madre Consoladora en Táriba, con el esplendor de una religiosidad sincera; el rostro de toda una Iglesia con sabor a pueblo”, valoró el obispo.

Pero también indicó que “el Cristo de los Milagros muestra los signos de un dolor causado por los golpes y torturas. Las cicatrices y hematomas hablan del ensañamiento de sus verdugos. Al mirarlo con fe, reconocemos el rostro sufriente de tantos hermanos; el rostro de quienes están pasando hambre de verdad; el rostro de los niños a quienes no se les dan las facilidades para trasplantes de médula o para recibir un tratamiento digno; el rostro de tantísimos enfermos sin cuidados médicos necesarios y urgentes; el rostro angustiado de los numerosos migrantes que salen del país en búsqueda de mejores condiciones de vida”.

Recordó, además, “el rostro triste de numerosos padres y abuelos que se quedan solos mirando cómo se van sus seres queridos; el rostro de los privados de libertad, que ahora quieren ser colocados como carne de cañón; el rostro de los hermanos pemones que, indefensos, vieron cómo asesinaban a sus coterráneos; el rostro de los familiares de quienes están siendo torturados y hasta asesinados, como es el caso del capitán Acosta y el concejal Fernando Albán; el rostro lleno de perdigones, y ahora sin ojos para ver, en el joven Rufo Chacón; el rostro empobrecido del pueblo al cual pertenecemos”, dijo, entre los aplausos de respaldo de la feligresía.

Ante todo esto, Moronta anunció la garantía de que el Rostro Sereno es el del salvador y liberador. Inspirados en esto, sacó tres conclusiones para reiterar el compromiso de la Iglesia de San Cristóbal: 1) dijo que es un momento para reafirmar y renovar “nuestra existencia marcada por el Bautismo, mediante el cual llegamos a ser el rostro de Cristo”. 2) expresó que les corresponde a los cristianos “mostrar el rostro del Señor y lo que ello conlleva. “Así, también, como la Verónica, nos toca limpiar y purificar el rostro sufriente de los más pequeñuelos”. 3) manifestó que, sobre todo en estos tiempos de crisis, dificultades y desalientos, “nuestra vida debe contagiar esperanza (…) nuestro rostro debe dibujar continuamente la verdadera esperanza”.

Al cierre, Moronta precisó que, en el Santuario, los Posaderos del Peregrino repartieron este año más de 20.000 raciones de comida. “Nos podrán cortar la luz, la gasolina y el Internet, pero no nos pueden cortar la energía de nuestro testimonio de fe”, exclamó.

El Santuario Diocesano lo llenaron peregrinos e invitados especiales, como la gobernadora Laidy Gómez y su tren directivo, así como el alcalde de San Cristóbal, Gustavo Delgado.


El peregrino Nazareno

Horas antes de la misa, todas las miradas se posaron sobre la llegada a los pies del Santo Cristo de Jesús Paucar, el “Nazareno” del Táchira que, con una cruz tricolor a cuestas, peregrinó durante un mes exacto, desde Bogotá hasta La Grita.

Al aclarar que su causa no tiene fines políticos ni de lucro, Paucar contó que quiso vivir en carne propia lo que sienten los venezolanos en el exterior, al tiempo que pidió a hermanos de naciones vecinas que “tengan un poco de paciencia” con los migrantes.

Empezó descalzo, el 7 de julio, los primeros 30 kilómetros. Pasar el páramo de Berlín fue lo más difícil de los 24 días de travesía entre Bogotá y Cúcuta. Cruzó el puente Simón Bolívar sin inconvenientes. Y este 6 de agosto hizo también descalzo los últimos 3 kilómetros. “Cuando me encontré con el Santo Cristo, sentí paz”. También tuvo a Venezuela como intención.


“Queremos vencer las pesadillas”: los sueños de un pastor y de su grey

Por segundo año consecutivo, el obispo Mario Moronta leyó una plegaria ante el Santo Cristo de La Grita antes de impartir la bendición final. “Con temor y temblor”, dijo, la argumentó como el eco de tantas ilusiones y esperanzas de la gente, “compartiendo las angustias y desolaciones del pueblo al que pertenezco y del que soy servidor y testigo”. La tituló “Tengo un sueño” y, como la anterior, arrancó aplausos de los miles que llenaron el Santuario Diocesano. Su “plegaria en forma de sueño”, la dividió en cinco partes:

Dos discursos preparó el obispo para esta festividad. (Foto/Prensa Diócesis)

En la primera, ‘Tengo el sueño de los hijos de Dios’, el obispo sueña que sea respetada la dignidad humana de cada uno, de donde brotan los derechos humanos, particularmente el derecho a la vida. Pidió que “lo que sucede en el arco minero, al sur de Venezuela, y lo que se pretende hacer en Valle Plateado y otros sitios de los Andes venezolanos, sea frenado. Que no nos destruyan la naturaleza”.

En la segunda, ‘Tengo el sueño de los testigos del Resucitado’, el titular de la mitra de San Cristóbal desde hace 20 años sueña que todos los miembros de la Iglesia en el Táchira y Venezuela sean de verdad testigos de Jesús. Pidió que “no nos dejemos vencer por el maligno”, expresado en la corrupción, el narcotráfico, la trata de blancas y la violencia.

En la tercera, ‘Tengo el sueño de ser tus discípulos misioneros’, el quinto obispo de San Cristóbal sueña con que la sociedad sea capaz de “despojarnos de nuestras prerrogativas y privilegios para estar de verdad al lado de los pobres, los pequeños, los excluidos y menospreciados”.

En la cuarta, ‘Queremos vencer las pesadillas’, el jerarca de la CEV habló de esas que provienen de actitudes dentro de la sociedad: “las de una falsa esperanza, que consiste en aguardar que otros sean quienes vengan a solucionar nuestros problemas”. Fustigó también la “pesadilla del silencio cómplice”, en los casos de Rufo Chacón y el capitán Acosta.

En la quinta, ‘El sueño de una Iglesia con sabor a pueblo’, el caraqueño de nacimiento y tachirense adoptivo sueña con “esa Iglesia de puertas abiertas que atiende solidariamente a todos, que camina las sendas de la humanidad y se la juega por la gente. En el Táchira es la Iglesia que soñamos y tratamos de edificar”.

“Ante Ti, cuales peregrinos de todos los tiempos y lugares, reafirmamos que podemos hacer realidad los sueños que te hemos presentado, al imitarte y dar testimonio de tu amor. Sabemos que en las tempestades y pesadillas que nos azotan, Tú estás en nuestra barca y no permitirás que zozobremos”, finalizó la plegaria.


“Le pido al Santo Cristo que mantenga intactas las fuerzas de un pueblo noble”: Gómez

La gobernadora Laidy Gómez informó que, durante los últimos cinco días, el Gobierno regional atendió en sus jornadas sociales a más de 3.800 personas, tanto peregrinos como nativos de los municipios de montaña.

Lo más importante que ha observado en estos recorridos es “la fe que conserva el pueblo venezolano, porque no son solo tachirenses quienes han venido a La Grita”.

La fe y la esperanza, en palabras de la mandataria, están intactas. “No es solo un acto de oración, de religión, es un sentimiento lo que hemos venido apreciando. Esto tiene que ser una referencia nacional, sabemos que hay un pueblo angustiado, desesperado, agotado de tanta crisis, pero véanse hoy en el espejo de los tachirenses”, dijo.

Gómez refirió que los buenos son más. “Hoy La Grita es la capital religiosa de Venezuela y el pueblo ha mostrado compromiso, esperanza, ganas de quedarse en el país. Jamás habíamos vivido una crisis tan grande y hoy le pido al Santo Cristo que mantenga intactas las fuerzas de un pueblo noble”.

El director de Protección Civil, Jaiberth Zambrano, explicó, por su parte, que solo esa institución ha atendido a más de 1.500 peregrinos, desde el pasado 2 de agosto. En los nueve puntos de atención, los casos más frecuentes fueron por desgarre muscular, hipertensión, cefalea y deshidratación.


Multitudinaria procesión

Desde las 2:00 de la tarde y hasta entrada la noche, una multitudinaria peregrinación de seis kilómetros acompañó al Santo Cristo desde su Santuario Diocesano y de vuelta a la basílica del Espíritu Santo, su casa tradicional.

La Grita volvió a manifestar su fe al patrono con altares, flores, globos, pétalos de rosa, coplas, canciones y manifestaciones culturales al paso del camarín de madera, cargado en hombros por más de 50 devotos en simultáneo.

El encuentro del Santo Cristo con su madre, Nuestra Señora de los Ángeles es, como siempre, uno de los momentos de mayor recogimiento. Decenas cumplieron la procesión descalzos, como un signo de mayor sacrificio y ofrenda al Rostro Sereno.


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