miércoles 5 agosto, 2020
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Pitos, linternas y grupos de WhatsApp combaten la delincuencia en San Cristóbal

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Laura Sobral


Eran las 11:05 minutos de la noche del martes 14 de abril. En medio de un corte de energía eléctrica Coromoto Sánchez se disponía a tratar de dormir en su apartamento en Residencias Monterrey, sector La Guayana de San Cristóbal, cuando el sonido de un silbato inició el alboroto que se extendería por más de dos horas.

Un vecino alertó a través del grupo de WhatsApp que unos hombres sospechosos estaban en la esquina de la carrera 2 con calle 2 del Barrio Colón, y activó su silbato desde la ventana de su casa, muy cerca de donde se encontraban los posibles delincuentes.

Lo siguiente fue una reacción en cadena. Pitos, matracas y linternas salieron a relucir a través de ventanas y balcones de los edificios y casas de la zona. Otros gritaban o tocaban cacerolas. En el grupo de WhatsApp llamado “Alerta Sabana Larga” se leía: “Activos, a sonar sus pitos y a sacar sus linternas de largo alcance, hay sospechosos en la zona”.

La conversación continuó tratando de indicar dónde estaban los sospechosos, mientras el ruido acababa con la paz de la noche de cuarentena. Luego de largo rato, en medio del bullicio, la angustia y la oscuridad, los sospechosos emprendían la huida. El objetivo fue logrado. Sin agredir a nadie, pero con la convicción de que, si se cuidan entre todos, pueden frenar un poco la inseguridad.

En este espacio virtual se cuidan entre sí habitantes del sector Sabana Larga que abarca José Gregorio Hernández, Colón, Residencias Monterrey, Terrazas de Monterrey, entre otros tantos urbanismos entre las avenidas Libertador y Guayana. Una iniciativa de los vecinos que se conocieron en épocas de protestas y ahora suman esfuerzos para “espantar” a los ladrones.

El hampa en San Cristóbal no cumple con el aislamiento social. Cuando todos están en sus casas en medio de un apagón, ellos andan en la calle a sus anchas, en motos, carros o a pie, dice Coromoto Sánchez, quien detalló que esta organización vecinal surgió para poder hacer frente a la delincuencia.

También han atrapado ladrones

El viernes 17 de abril a las 11:25 de la noche, también en medio de un apagón, y gracias al ruido de los vecinos de la calle 5 con carrera 11 de La Concordia, lograron atrapar a un hombre que ya había ingresado a una de las viviendas de la zona. Entre varios habitantes del sector lo sometieron y golpearon, para luego entregarlo a funcionarios policiales.

Muchas personas encuentran en los medios de comunicación con cuentas en redes sociales como Instagram y Twitter, la forma de dar a conocer este tipo de situaciones, que consideran como hazañas producto de la organización vecinal.

En el chat privado de los medios regionales se recibió foto del sujeto que atraparon intentando robar. También informaban que la comunidad lo entregó a funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana en el punto de control cercano al lugar de los hechos.

Delincuente: la comunidad organizada te está vigilando

Tanto en el sector Sabana Larga como en La Concordia los vecinos acordaron hacer avisos para decirle a los ladrones que en esa zona no la van a tener tan fácil. En letreros que deciden colocar en las calles o pintar en el asfalto se leen frases como “delincuente: la comunidad organizada te está vigilando” o “vecinos 100% activos contra el hampa”.

Sonia Maldonado explicó que los habitantes de la carrera 12 de la avenida Lucio Oquendo de San Cristóbal y del casco central de La Concordia se han organizado para combatir la delincuencia que se ha incrementado en las últimas semanas, gracias a una combinación que ha resultado como un combustible para los ladrones: la cuarentena más los cortes eléctricos.

Explica Maldonado, habitante de La Concordia. “Se han tratado de meter en varios locales comerciales de la zona, en apartamentos, edificios, instituciones educativas y casas”.

Por ello los vecinos conformaron brigadas de seguridad donde cada comunidad está alerta con pitos, matracas, tapas metálicas, ollas y cualquier otro objeto para hacer ruido y alertar cuando pasa algún evento delictivo, además de coordinar guardias nocturnas por horas y por sectores.

En esta zona decidieron hacer guardias de madrugada. Las personas se turnan con los vigilantes que hay en el lugar por horas, para tener cubierto hasta el amanecer y así resguardar permanentemente todas las propiedades. También crearon grupos de WhatsApp para alertar si se ve a personas sospechosas y activar el operativo acordado. Cuando hay luz tienen un poquito más de tranquilidad, pero igual están activos.

La vocera también denunció que a pesar de la restricción de horario para estar en la calle por las medidas para frenar la COVID-19, hay mucho movimiento de motos y carros en las noches. Señaló, además, la permanencia de indigentes en un sitio donde antes había unos teléfonos públicos cerca de la avenida Lucio Oquendo. Vecinos sospechan que quienes viven en este lugar podrían colaborar con los delincuentes.

En la parte alta de San Cristóbal también fueron sorprendidos por unos sujetos que intentaban robar la semana anterior. Los vecinos, que antes no se conocían mucho, dan sus primeros pasos en la organización comunal para así empezar a repeler a los delincuentes. Averiguan experiencias de otros sectores y comienzan a incluir contactos en un grupo de WhatsApp para poder cuidarse, como lo hacen en La Concordia y en Sabana Larga. Tal y como indican, los ladrones pueden ir, pero ya no va a ser tan sencillo pues las personas están alertas.

Estas modalidades de organización vecinal han resultado eficientes en numerosos urbanismos y comunidades del Táchira. Las personas optan por planificar estrategias que, sin exponerlos, les permitan protegerse y frenar la delincuencia, especialmente en este tiempo de aislamiento social obligatorio y fallas de energía eléctrica.

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