miércoles 16 junio, 2021
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Se ayuda con el arreglo de uñas y atendiendo un puesto de comida

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Jonathan Maldonado


Tibisay González es parte del grupo de 110 enfermeros que laboran actualmente en el Hospital Samuel Darío Maldonado, en San Antonio del Táchira. La vocación y entrega se reflejan en cada atención prestada a los pacientes. El escenario económico es el problema que más golpea a los trabajadores de la salud, pero, aun así, se la ingenian para continuar.

González, para poder hacer frente a sus gastos familiares, arregla uñas y ayuda a atender un puesto de comida de la abuela de su hijo. “Como nuestro sueldo no alcanza ni para el pasaje diario, entonces, junto a la jefa de Enfermería, hicimos un convenio, en el que trabajamos 12 horas seguidas, de 7:00 a.m. a 7:00 p.m., y descansamos cuatro días”, dijo.

En esos días de descanso es donde la mayoría suele ejecutar varios emprendimientos que, al final, alivian sus bolsillos. “Pese a todo, les brindamos la atención que requieren los pacientes a diario”, manifestó la enfermera, mientras le daba gracias a la Providencia por la sabiduría, vocación y paciencia para llevar a cabo su labor.

Tibisay González, enfermera.

La trabajadora de la salud pide que las miradas sean dirigidas al hospital que le abrió las puertas hace más de año y medio. A veces cuentan con los insumos, otras veces no, situación que lleva a los empleados a ejercer su labor con las uñas. “Hace falta más personal de enfermería para cumplir con todas las áreas de servicio”, sentenció.

En torno al déficit de enfermeras, la jefa del área, Mary Ibáñez, recalcó que en el hospital se requieren 50 personas más para poder cubrir todas las áreas. “Desde que inicié mi gestión, hace tres años, empecé con 160 enfermeros y actualmente quedan 110 que están laborando”, apuntó.

Como esmerado, responsable y con mucha vocación, así califica Ibáñez al personal que se encuentra bajo su supervisión. Su día, cada 12 de mayo, lo celebraron trabajando, dando lo mejor de sí con cada paciente que arriba al centro de salud más importante de la frontera.

“El gran problema que nos afecta a nosotros es la situación económica. Tengo personal que vive lejos: Capacho, San Cristóbal, La Mulera y Rubio, y con ellos me toca hacer un plan de acción que les permita seguir haciendo sus labores”, especificó.

Tanto Ibáñez como González son conscientes de los panoramas que deben enfrentar a diario para cumplir con sus obligaciones en el área de salud, y sin descuidar los “rebusques”, pues son los que realmente les aportan el dinero para llevar los alimentos y demás productos a sus hogares. “Estamos sobreviviendo”, aclararon.

Área covid-19

La jefa de Enfermería lamentó que aún no cuenten con un área adecuada para el aislamiento de pacientes contagiados, ya que han transcurrido más de 13 meses desde el arribo del virus y la situación en ese punto no ha mejorado.

Durante los primeros meses, varios de sus trabajadores se contagiaron de covid-19, “cumplieron con su tratamiento y, gracias a Dios, ya están nuevamente activos, dando lo mejor”, acotó. “Sin duda, todos son unos guerreros”, enfatizó.

 

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