miércoles 18 mayo, 2022
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Ómicron y dos posibles escenarios para el covid-19 

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El médico infectólogo Javier Roa plantea dos posibles escenarios para la pandemia del covid-19: uno optimista, donde haya la transición de una crisis continua a algo más manejable; el otro, pesimista, con la aparición de una nueva variante que cause más enfermedades y muertes.
El escenario optimista: “una vez que ómicron termine de atacar, suficientes personas, estas habrán adquirido inmunidad natural, para que junto con quienes están vacunados, el virus se suprima a niveles bajos, más o menos permanentes en la población”.
El escenario pesimista: “desafortunadamente, es igualmente válido, la amenaza aleatoria de una nueva mutación imprevista del virus, que se levantará y acabará con nuestras esperanzas. Desde este punto de vista, ómicron desaparece solo para ser reemplazado por otra nueva variante, problemática que extiende la pandemia”.
Sustentado en las investigaciones en torno al covid-19, considera que es muy pronto para conocer cuál será el escenario en un futuro cercano; pero afirma que la pandemia aún no ha terminado, ni está por terminar.
“Con miles de millones de personas por infectar, el hecho más preocupante en nuestro país y estado, sobre el momento actual, es la velocidad y la magnitud del brote de ómicron, que no sabemos la magnitud y causa de más sufrimiento”.
Esto, refiriéndose al incremento vertiginoso de casos que se observa en Venezuela, desde la aparición de esta variante, que se ha convertido en una amenaza para los adultos mayores o con sistemas inmunológicos comprometidos; el gran riesgo es para las personas que no están vacunadas, pues tienen hasta trece veces más probabilidades de morir, que las que sí se aplicaron la vacuna.
“Existe un amplio acuerdo de que, eventualmente, el SARS-CoV-2 se volverá “endémico”, lo que significa que más o menos se desvanecerá en un segundo plano, brotando ocasionalmente, tal vez de vez en cuando, alcanzando niveles pandémicos, requiriéndose vacunas para detener los brotes. Pero también está la teoría que cuanto más tiempo persiste un virus en la naturaleza, replicándose y mutando entre miles de millones de personas, es más probable que llegue a la lotería genética y se transforme en algo que hace que la vida de las personas sea miserable o las mate”.

Caso inédito

A juicio del especialista, esta pandemia es inédita por su complejidad, por los giros que ha tomado en estos dos años, y por el impacto, que ha pretendido influir en su evolución con muy pocos resultados.
“Inédita en el comportamiento frecuentemente anárquico que hemos tenido los seres humanos con infodemia y saboteadores de todo tipo y en todas partes. Porque estamos dejando en el camino situaciones difíciles sin resolver, independientemente de si se trata de países desarrollados o de gran pobreza. A pesar de todos los recursos humanos, científicos, económicos y políticos al servicio de esta causa, se ha demostrado que adolecemos de una visión global, más allá de la retórica, siendo incapaces de actuar en consecuencia”.
El doctor Roa afirma que es lógico y humano desear volver a la normalidad perdida, por lo que se han dedicado a ofrecer una luz de esperanza a las personas, entre otras cosas, para preservar su salud mental. “Para eso, queremos aplicar ahora lo acontecido históricamente en otras pandemias. Porque nos sentimos menos incómodos, pensando en positivo y buscando las explicaciones que se adapten a la visión de un solo lado de la moneda, en este caso, la que más nos guste”.

Aspectos negativos

Los aspectos negativos que inciden en la pandemia: malas decisiones políticas, las inequidades con las vacunas, baja inversión en salud pública a nivel mundial y la incredulidad todavía de gran parte de la colectividad.
“Las temporadas de celebración en nuestro estado, como la Feria Internacional de San Sebastián, Carnavales de la Frontera, por nombrar actividades locales, son ejemplo de errores, tanto políticos como de salud en época de pandemia, pero que no solo es unidireccional, también hay irresponsabilidad colectiva, y saben a lo que me refiero al asistir a estas actividades”.
Al igual que muchos de sus colegas, asegura que no ha llegado el fin de la pandemia, que ómicron no es una gripe, sino una variante del covid-19, que mantiene en jaque a la salud pública mundial, en un escenario impredecible, en el cual no se debe bajar la guardia en la protección individual y colectiva.
“Pareciera haber un silencio epidemiológico; sí lo hay. No existe suficiente morbilidad hospitalaria, muy conveniente para las estadísticas y vociferar que todo está normal, pero lo que realmente estamos viendo son personas enfermas en la calle, con un virus o variante nueva que no nos va a matar, combinado con un respiro de oportunidad económica muy golpeada, estamos ocupados, de parranda”.
Su recomendación final es cuidarse, seguir los protocolos de bioseguridad y quienes no estén vacunados, acudir a los centros destinados para este fin. Preservar la vida es lo más importante.
Norma Pérez

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