domingo 28 noviembre, 2021
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La violencia autoinfligida puede evitarse, si se detectan las señales

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El reciente y lamentable caso ocurrido la noche del pasado martes, en Boca Caneyes, municipio Cárdenas, en el que un niño de apenas 13 años de edad decidió, erróneamente, acabar con su vida, reafirma con más fuerza lo que han venido advirtiendo los especialistas, en cuanto a la vulnerabilidad de los más jóvenes frente a la depresión y que solventarlo es una tarea que los adultos deben tomarse muy en serio.

De acuerdo con Monitor de Víctimas, de los 19 suicidios que documentó en esta entidad, entre marzo y julio de 2021, 4 eran menores de edad, situación nunca vista en Táchira, pues de acuerdo a la criminóloga Anna María Rondón, coordinadora del Observatorio Venezolano de Violencia, “en esta región se solían ver otras formas de violencia, en las que no predominaba la violencia autoinfligida”.

Es decir, pareciera que se está presentando un fenómeno social, económico, familiar y hasta espiritual, que está afectando, debilitando y desarmando al niño y al adolescente ante cualquier tipo de situación que se les presente, hasta el punto de no ver más salida que quitarse la vida.

Por ello, hay que estar atentos a las señales, coinciden los especialistas. En la mayoría de los casos, hay aspectos, cambios de comportamiento y actitudes, que deben ser observados y atendidos a la breved ad y con tacto, por los adultos de la familia.

“La cifra ha venido en aumento y es considerada alarmante por expertos en la materia. Los especialistas recomiendan que se brinde ayuda profesional a las personas que están atravesando por procesos depresivos, y que la sociedad conozca los posibles factores de riesgo. (…) Los expertos coinciden en que los suicidios pueden prevenirse si se detectan las situaciones por las que podría estar pasando una persona cercana. Al observar la presencia de alguna de estas alarmas, es imprescindible buscar ayuda profesional, con un psicólogo o médico psiquiatra, para tratar de controlar los aspectos emocionales ocasionados por factores externos”, agrega Monitor de Víctimas.

Mientras que Cecodap, oenegé dedicada a la defensa de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, recomienda: preguntar a su hijo sobre las ideas suicidas para ayudar a la prevención, así como evitar reprochar al niño, niña o adolescente, su forma de pensar o actuar. También se aconseja tomar a los menores en serio, sin críticas o desafíos, se deben utilizar frases amables y de respeto, hablar abiertamente de su idea de cometer el suicidio, buscar soluciones y acompañarlo.

El análisis de los patrones de violencia llevado a cabo por Monitor de Víctimas en Táchira, entre marzo y julio de este año, arrojó que la tendencia suicida aumentó mes a mes en el estado andino. Incluso, durante algunas semanas, las muertes violentas solo se reflejaron en casos de suicidios.

Por su parte, el criminólogo Jesús Alberto Berro apuntó a Monitor de Víctimas, al referirse a los infantes proclives al suicidio, que “en los niños, el temor, pánico, incertidumbre, el ver que su familia se está desmembrando (por efecto de la migración), que está atravesando por alguna crisis económica, les puede generar ese tipo de reacción”.

Y la psicoterapeuta Luisa Amelia León, egresada de la Universidad Complutense de Madrid, señala que: “en el caso de los jóvenes, muchos han sido abandonados por sus padres por el fenómeno migratorio, viven con la tía, el vecino, la abuela, atraviesan un duelo permanente por estar fuera del núcleo familiar y eso les provoca descompensación, angustia y ansiedad. Muchos jóvenes han buscado refugio en las redes sociales y en juegos macabros de competencia”, advirtió al ser consultada por Monitor de Víctimas.

“Los adolescentes con intención de suicidio no hablan, se refugian en su habitación, buscan personas que estén en la misma situación de depresión, se aíslan, no practican ninguna actividad y hasta maquinan la manera de morir”, advirtió la especialista.

Si se logra educar a las madres, familiares y amigos para que estén atentos a las personas que están a su alrededor, para que logren identificar esas señales que manda el presuicida, se podría detener, ayudar y ofrecer tratamiento a quienes están en alto riesgo, recomendó también la psicóloga Yorelys Acosta. (Miriam Bustos)

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