Reinan las dudas y confusión sobre presunta muerte del tachirense desaparecido en Cali

6146
Wílmer Orlando Márquez López, su paradero es incierto, hasta que la familia lo confirme.

Desde hace unos días, además de la angustia y zozobra que ya vivían los familiares de Wílmer Orlando Márquez López, el joven tachirense de 24 años, desaparecido desde el pasado diciembre en Colombia, ahora se les suman la confusión y las dudas, tras la probabilidad de que haya muerto después de sufrir un accidente laboral, en Palmira, Colombia.

De Wílmer, la última vez que unos amigos supieron de él fue el 9 de noviembre, en la noche, cuando llegó a la casa donde estos estaban alquilados y les pidió posada hasta el otro día, por cuanto había decidido retornar a Venezuela, como mochilero, pues no tenía dinero para el pasaje. Sin embargo, el muchacho no se pudo quedar allí, sus amigos le argumentaron que la dueña de la casa no lo permitiría.

Luego de varios días de tortuosa e infructífera espera, de que Wilmer se comunicara con su familia en Táchira, unos parientes viajaron a Cali para buscarlo. Entre las múltiples diligencias que hicieron al llegar, fueron a la morgue de la ciudad, donde inicialmente descartaron que estuviera ahí.

En una segunda oportunidad, después de manifestarle al personal que allí labora la razón de su presencia, les pidieron que aguardaran para ser atendidos.

En esa espera, al dialogar con otras familias allí reunidas, enseñaron la foto de Wílmer y hubo unas personas que, al verla, les aseguraron que lo acaban de ver -vivo- en determinado sector de Cali, y ante la esperanzadora noticia, los familiares se trasladaron hasta allá; lo buscaron, pero no lo encontraron.

Al regresar a la morgue, el personal que vio las fotos del muchacho les manifestó a los familiares que el 16 de diciembre había sido ingresado el cadáver de Wílmer, quien había sido víctima de un accidente laboral, en Palmira.

Supuestamente, el día 15 se cayó de un tercer piso de una edificación en construcción y había quedado vivo, pese a las lesiones, pero no fue sino hasta media hora después, cuando llegaron los paramédicos para atenderlo y trasladarlo a un centro asistencial, cuando falleció.

Lo habían ingresado como “NN”, en razón de que no portaba documentos. Importante recordar que los primeros días de noviembre, cuando Wílmer llegó a Cali, proveniente del Táchira, fue asaltado y despojado de su teléfono celular, pasaporte, cédula de identidad y las dos maletas que llevaba consigo.

También les dijeron que, a causa de un daño en la cava, los cadáveres que permanecían en la morgue sin ser reclamados -incluyendo el de Wílmer- fueron sepultados en una fosa común, garantizándoles así la muerte del joven.

Valga decir que dos de los elementos presentes en esta situación, y que hacen pensar que efectivamente el muchacho murió, son las huellas digitales tomadas antes de la inhumación, que al parecer coinciden con las suyas, y las fotos en las que el personal de la morgue lo reconoció.

Sin embargo, para una tía del muchacho, existen dudas de que esté muerto. Considera extraño que Wílmer, tal como lo hacía siempre, pese a que le habían robado el celular, no se comunicara más con la familia; es decir, la última vez que habló con la mamá fue el 8 de diciembre, y si falleció -como aseguran- el 16 de diciembre, por qué no lo hizo durante una semana, y qué hacía aún en Cali, si se suponía que el 10 de diciembre regresaría a Venezuela; son algunas de las preguntas que se hacen.

Sostiene que, pese a todos esos elementos que indican que el muchacho falleció, solo podrá aceptarlo si ve el cuerpo o se demuestra a través de pruebas científicas.

“Son muchas dudas, ya se había ido a esa morgue y les dijeron que no había un cadáver con esas características; ahora salen diciendo que sí estuvo, pero que ya lo enterraron, allá mismo. Tampoco se publicó ninguna nota de prensa sobre ese accidente; la señora encargada de la construcción donde ocurrió, dijo que sí era él, pero otros que lo vieron dicen que no es el mismo de la foto. Hasta que no veamos una foto del cadáver, o algo así, sigo creyendo que mi sobrino está vivo”, sostuvo. (MB)