viernes 28 enero, 2022
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La resurrección de Cristo es la fiesta más importante en la fe católica

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Armado Hernández

 

Con el Domingo de Resurrección, o Domingo de Gloria, finaliza la Semana Santa. Es la fiesta más importante para los creyentes en la fe católica y cristiana, porque celebran la resurrección de Jesucristo, tres días después de haber sido crucificado. De acuerdo al Evangelio de Mateo, Jesús se aparece a María Magdalena y otra María en su tumba vacía, también se aparece a sus discípulos después de su muerte y se queda con ellos durante 40 días antes de ascender al cielo.

 

Resurrección de Jesús

 

San Mateo, uno de los doce discípulos de Jesús comenta la resurrección de la siguiente manera:

Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús, y pidió a Pilatos el cuerpo del Nazareno y éste ordenó que le fuera entregado. Entonces José, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada, se fue. Estaban quedaron María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

Al día siguiente, dice, los principales sacerdotes y los fariseos fueron ante Pilatos, diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún que después de tres días resucitaría. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo roben, para decir al pueblo, que resucitó de entre los muertos. Pilatos les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro y hubo un gran terremoto. Un ángel del Señor, descendido del cielo, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. De miedo los guardas temblaron y se quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. Id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos,  va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis.

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve!, y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

 

Misa desde la Catedral

La celebración para este día conforme al programa elaborado por la Diócesis de San Cristóbal comprende la celebración de la Misa de la Resurrección. Esta Eucaristía  será transmitida a las once de la mañana por radio y redes sociales, desde la capilla de Guardián de la ciudad, el “Señor de Limoncito”, en la Santa Iglesia Catedral.

Es sugerencia que  en cada casa se coloque un ramo de flores, la bandera de la iglesia o cualquier símbolo parta demostrar nuestra alegría por la resurrección de Cristo. A las doce del mediodía volverán a sonar las campanas en todas Iglesias, y se invita a los fieles para que toquen campanitas, como manifestación publica que el resucitado es la resurrección y la vida.

La semana que comienza es conocida en el ámbito cristiano como la semana de Pascua, y por tal motivo, en todas las parroquias se celebrara la Eucaristía, aunque sin la presencia de fieles, debido a la Cuarentena y el aislamiento social, decretado a causa de la pandemia decretada por el Covid – 19, conocido como Coronavirus.

Se explicó que el jueves próximo, correspondiente a la primera semana de Pascua, desde la Casa Episcopal, se transmitirá la Hora Santa, para pedir por las vocaciones sacerdotales y religiosas, así como la fidelidad perseverante de los sacerdotes. La actividad está pautada para  las once de la mañana y cinco de la tarde

El sábado se tendrá el Vía Lucis, (Camino de la luz) que nos pone en contacto con Jesús Resucitado, el que vive. Sera transmitido por radio y redes sociales, en tanto que para el domingo de Misericordia, se esta preparando una programación que será anunciada de manera oportuna

 

Iglesia en salida

Monseñor Mario del Valle Moronta, en su exposición sobre la Iglesia en Salida expresa lo siguiente: Iniciamos un nuevo momento en el año litúrgico. Luego de prepararnos y celebrar los misterios de la pasión y muerte de Jesús, durante las próximas semanas tendremos la hermosa oportunidad o “kairós” (Momento adecuado), de proclamar la resurrección de Jesucristo. Este no es un evento de ciencia ficción. Es el acontecimiento estelar de la presencia de Dios en la historia humana y entre los seres humanos: El Dios humanado ha vencido a la muerte y ha derrotado al pecado, surgiendo de la oscuridad con la luz de la vida nueva re-creada por Él con su entrega pascual.

En las próximas semanas, así como en el resto del año litúrgico, nos corresponde la tarea de presentarnos como testigos del Resucitado. Para ello, por el bautismo, como nos enseña Pablo, nos hemos convertido en una “masa nueva”, el pan sin levadura de la Pascua del Cordero de Dios. Llama la atención ésta recomendación: pero con él la verdadera Pascua, prefigurada en aquella de la antigua alianza, ya no se necesita levadura para fermentar el pan, somos ese pan sin levadura, precisamente, porque se nos ha permitido llenarnos de la fuerza nutritiva de la entrega del Cordero inmolado, Cristo, continua Monseñor explicando Moronta.

En nuestros ambientes, donde vivimos, trabajamos y compartimos nuestra existencia con los demás, somos quienes contagiamos la fuerza del Cordero. Ya no hay que comer la pascua con los pies descalzos, y las sandalias atadas a la cintura, porque hay que apurarse a salir de Egipto. No. Hemos recibido la herencia y tradición de la Palabra y de la Eucaristía, y junto a ella, sencillamente, hemos sido transformados para hacer presente en todas partes los efectos de la inmolación de dicho Cordero de Dios. Es con él como se logra ahora una situación diversa, la nueva alianza, como lo cantamos en la secuencia de este Domingo de Pascua: “Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió en santa alianza”.

La exposición del obispo prosigue de la siguiente manera: “Las primeras experiencias del encuentro de algunos discípulos hacen que ellos mismos no se queden ensimismados, sino vayan a anunciarles a los demás hermanos que el Señor ha resucitado. Es la experiencia de los discípulos en el camino hacia Emaús. Es la vivencia de las mujeres. Es la fe compartida de todos los hermanos cuando admirados reciben al maestro glorificado y pleno de vida. La Iglesia que comienza con ellos, hará el anuncio de ese misterio de Pascua, y lo hará hasta los confines de la tierra. Desde entonces, hasta ahora, es tarea de una iglesia de salida, como nos pide el Papa Francisco, que se haga con certeza, decisión y entusiasmo.

Si algo necesita nuestro hoy es el anuncio claro de ese Dios humanado, que murió para vencer a la muerte, y al pecado, resucitó para llenarnos de la transformación de una vida nueva. El fruto de ese misterio de pascua liberadora es que podamos ser hijos de Dios. La Iglesia tiene que salir a anunciarlo para que la gente sienta cuál es su verdadera dignidad, lo que ciertamente le enriquece en plenitud. Precisamente ante tantas dificultades existentes ante tantos desafíos, y ante tantos menosprecios hacia los seres humanos, la Iglesia, al anunciar la Pascua liberadora de Jesús, llena de luz y de gloria el rostro de cada ser humano para que resplandezca con la luz del Resucitado.

En la prédica Moronta destaca: “La Iglesia en salida lo es para anunciar al Señor Jesús. No es para convertirse en auto referencia o para disfrutar de elogios o para limitarse a actos de filantropía, sale al encuentro de los demás, para hacerles sentir el triunfo del Resucitado, que de verdad dignifica. Es para invitar a quienes permanecen en la oscuridad a que se animen a abrir sus ojos, para “ver” el resplandor de la luz liberadora de la pascua. Es para mostrar el modelo, el del verdadero hombre nuevo, Cristo el Señor”.

“Como nos lo dice el  prefacio de la celebración eucarística, es a ese Cristo a quien debemos mostrar, es su fuerza la que debemos contagiar, es su Pascua la que debemos ir proclamando, es el Reino de salvación que hemos de instaurar en nuestra sociedad. Por eso, hacemos nuestras las palabras de ese canto: Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo, muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida”.

Finalmente agrega: “Domingo de Resurrección, es domingo de alegría, domingo de compromiso, para anunciar el triunfo de Jesús. No nos quedemos ensimismados ni con conformismo: por todo medio posible, hagamos realidad los efectos de la Resurrección de Cristo, para que la gente sienta que ha recibido la dignidad de los hijos de Dios. Contagiemos a todos del gozo pascual para que juntos podamos exclamar. ALELUYA, EL SEÑOR HA RESUCITADO, ALELUYA.

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